Rodrigo Mannara abrió la cuenta a los cincos del partido. Un gol de esos que llaman “de camarín”. Daba la impresión que Cobreloa por fin tendría una tarde tranquila y podría dejar atrás una polémica semana marcada por el quiebre entre Gustavo Benítez y la dirigencia minera.
Pero los loínos hace rato que no juegan a gran nivel y que dejaron de ser insuperables en Calama, un paradigma que hoy nuevamente cobró fuerza.

